Y ya que me has llamado
Dejemos las palabras de lado
Que lo menos que quiero es hablar
Deseo ocuparme de tus labios
Besarte tanto con la mudez del tacto
El silencio de la piel que deseo tanto
Los rescoldos escondidos que gritan
Con deseos erguidos y me incitan
No me llames más
Que tu garganta no pronuncie
Mas que el sonido del placer desbordado
Que sea tu piel brillante con sudor acaudalado
La que exclame con fulgor elevado
En medio del espacio por solo nosotros amueblado
Hablemos con trémulas manos
Entendiéndonos a palmos
Midiendo las cuartas de muslos y brazos
Acariciando al amor encarnado
Encarnado nuestro ser con uñas, dientes y espasmos
Y nos encontraremos al anochecer
Porque no necesitamos con los ojos ver
Que sea el tacto el reconocimiento de facto
En todo sentido práctico
Ya que me has llamado
Encenderemos la llama que se quema en silencio
Hasta que ambos rasguemos su velo
Con el placer que guardamos hasta ahora con celo
Ya que me has llamado
Que sea el amor y no los labios
El que hable en el silencio entre almohadas
©Carlos di Paulo Zozaya
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