No fue hasta que no pude salir Que me di cuenta de que había Vivido enclaustrado en mi propia existencia Enclaustrado con la ilusión de libertad Y sin tiempo para reflexionar Siempre corriendo de aquí para allá Huyéndole a la vida, apagando voces Apagando las voces que clamaban Libertad, libertad, libertad No me daba cuenta antes De la terrible soledad en compañía De cuanto todos corríamos de aquí para allá Con hambre en la mirada Y la soledad se asentó también En la estantería del supermercado Corriendo aun pero con pánico Un tumulto de gente acumulada No obstante, solas cada una con su tesoro Y cuando ya todo faltaba Cuando el vacío me rodeó Me abrazó y casi consumió Con los brazos extendidos llegaste… Llegaste como la luz al amanecer Como la oscuridad para los amantes Como la fe para los creyentes Como el amor para nosotros Y el encierro me supo a cielo Me supo a besos, caricias sin recelo Me supo a poesía, alegría orgásmica Aventura por demás decir fantástica Ausentes de comida mas sin miedo Y nos alimentamos de la piel liada Nos hidratamos con la fruida riada Del sudor repentino y aromático De las feromonas liberadas en el acto Enclaustrados, libres y sin temores, entregados al arte de hacer amores… ©Carlos di Paulo Zozaya
